Cuando la estupidez se convierta en oro, en serio, os vais a forrar

Es un día cualquiera. Salgo de casa y veo un hospital repleto de cárteles contra los recortes en sanidad, protestas, acampadas, indignad@s, sí todo en el hospital, casi, frente a la puerta de mi casa. Camino por el barrio hacia el metro mientras observo multitud de locales en alquiler que antes eran pequeños negocios, la ferretería, el taller de motos, el zapatero… pero eso sí han abierto tres o cuatro cafeterías (franquicias), y no sé por qué pienso al capitalismo como una mantis religiosa comiéndose la cabeza de su “amante” durante el apareamiento. Llego al metro y no sólo me cuelo sino que ayudo a colarse a una mujer y a su bebé, con carrito y todo. Me da las gracias y yo no sé si dárselas a ella por sacarme de la cabeza esa horrible imagen de la mantis capitalista. En el metro, como ya es habitual, encuentro unos músicos callejeros, se acercan tocando “Comandante Che Guevara“, les ayudo con unas pocas monedas más no puedo, y se me viene a la cabeza la bota de Ernesto chafando a la maldita mantis, entonces me siento un tanto cruel ¡Pobre bicho! Y pienso en l@s antiespecistas, recuerdo que no estoy de acuerdo con la exposición de Nega aunque algo de razón lleve… aunque a veces tod@s tenemos la razón como Da Vinci, Tolstói, Gandhi, etc. Hasta manipulando puedes tener la razón o “El Mundo“.

Amor de mantis religiosa, amor capitalista.

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